El día o la noche que por fin lleguemos
habrá que quemar las naves.
Pero antes habremos metido en ellas
nuestra arrogancia masoquista
nuestra capacidad de ser menospreciados.
El día o la noche que por fin llegue
habrá que quemar las naves.
Pero antes habré metido en ellas
Mi capacidad de volver siempre a lo mismo
Mi eterno acostumbramiento a la rutina
Mi inagotable paciencia
Mi desconfianza inabarcable
Mi cansancio
Mis silencios
Mis ruidos
Mis tiempos
Mis días y horas de esperar
...
En fin.
Ni yo ni Benedetti, nadie.
muy bueno
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