04.49 AM. Entró en la habitación a oscuras. Hace tantos días que no dormía… había perdido el sentir de la conciencia, de las palabras. 05.01 AM. Se recostó entre las sábanas. 05.03 AM. El insomnio ya había causado estragos en sus reacciones, podía escuchar los ruidos propios de él, trató de lograr un estado, de callarlos, necesitaba desconectarse, silencio, “silencio” pensó. 05.11 AM.
05.34 AM. Agarró un de papel que había bajo su cama, el cuarto estaba tan desordenado que bastaba sólo con estirar un brazo para encontrar cualquier cosa. Luego se sentó en su cama para tomar una lapicera que siempre dejaba sobre la repisa llena de libros y anotaciones, escribió, (Según lo que podía adivinar entre las primeras luces de la mañana, las cuales nunca se veían desde ese ventanuco, pensó “¿Qué luces? Si detrás de esa ventana sólo hay paredes, escombros…) ahora sí, escribió: “Esa mancha de humedad me acompaña desde hace un par de años ya, me acostumbre a vivir con ella, y con la eterna repetición del sonido de esa gota de agua cayendo en la cocina, en realidad a ella todavía no me acostumbro, es la culpable de mi interminable insomnio.
Pero la mancha de humedad está ahí siempre, me acompaña en mis lentos tiempos entre un recuerdo y otro más lejano, esos que redundantemente paso todas las noches, tal vez por el miedo al olvido, tal vez porque ya me adapté a ese sentimiento de vacío.
Yo en mis extensos abismos le busco formas, colores. Algún día llegué a ponerle nombre, y hasta creí escuchar su respuesta”.
Después pensó “¡qué estupidez!... pero necesitaba escribirlo”.
Hizo un bollo con el papel y lo arrojó entre la demás basura y otras anotaciones de noches anteriores. 06.29 AM.
06.30 AM. Despertador.

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